Pothos para principiante Ventajas de empezar
El pothos, Epipremnum aureum, se ha ganado un lugar privilegiado en los hogares: es una planta de interior extremadamente resistente que recompensa a quien la cuida con facilidad. Aprecia la luz indirecta, pero puede vivir con poca iluminación, y tolera riegos irregulares siempre que el sustrato esté parcialmente seco antes de volver a regar. Mantén una temperatura doméstica constante y utiliza un sustrato bien drenante para evitar charcos. Haz que las hojas crezcan en cascada colocando la planta cerca de una repisa; es excelente para aprender a equilibrar humedad y riego. Si quieres multiplicarla, corta secciones de tallo con hojas y enraíza en agua o sustrato húmedo. Recuerda: evita el exceso de agua y evita la exposición directa al sol intenso para un cultivo exitoso.

Para cuidar con eficacia esta planta, ubícala en luz indirecta brillante a moderada, evita la luz directa que puede quemar las hojas, y mantén un ritmo de riego donde el sustrato esté casi seco antes de volver a regar. Es clave no permitir charcos: el encharcamiento favorece raíces podridas. Usa un sustrato bien drenante, enriquecido con materia orgánica y algo de perlita o arena para facilitar el drenaje. Elige macetas con agujeros de drenaje y coloca una capa de drenaje en el fondo para que el agua sobrante pueda salir sin problemas. Observa la planta y ajusta según la estación: en periodos de calor o crecimiento activo, puede necesitar riegos más frecuentes; en reposo, menos. Con estos hábitos simples, la planta prosperará y mostrará un crecimiento saludable.
La propagación fácil empieza con un esqueje de tallo que tenga al menos cuatro hojas. Córtalo con una tijera afilada y limpia, retira las hojas inferiores para que el tallo no quede en contacto con el agua, y deja solo las hojas superiores. Coloca el esqueje en agua fresca si prefieres ver cómo surgen las raíces, o sepáralo directamente en un sustrato ligero y bien drenante si prefieres que enraice desde el inicio. Mantén la humedad alrededor del corte; puedes cubrirlo ligeramente con una campana de plástico o una bolsa transparente para crear un microclima, pero ventila cada día para evitar moho. Evita el sol directo durante el enraizamiento y coloca en un lugar con luz indirecta. En unas semanas verás raíces y, listo, tendrás una nueva planta.
La fortaleza del pothos florece cuando el sustrato respira entre riegos; la paciencia evita raíces podridas y hojas amarillas.
— Aurora de la Tierra


